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Gerardo Contreras

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Una noche muy particular

Hoy (bueno; ayer, realmente) no fué un día fácil. Algo accidentado, diría yo.

El
día comenzó difícil, ya que el domingo mi familia política (que no es
lo mismo decir "mi política familia"), decidió -a invitación de mi
esposa- festejar el 10 de mayo en la casa, y como son de carrera larga,
todo terminó como a la 00:30 del lunes, y para no dejar la casa pies
arriba, hubo que hacer un poco de "talacha". Barrer, trapear, limpiar
platos y vasos, y demás. El día realmente terminó como a eso de las
03:00.
Como es de costumbre, me fuí al trabajo sin desayunar, y ahora sin
comer al empezar un curso, ya que los amigos de Super Salads no
pudieron comprender las complicadas indicaciones para llegar a la
oficina. Tal vez en las mismas estaban los de Estafeta, ya que no
supieron llegar con los manuales del curso. Luego, durante el curso,
una repentina lluvia hace que la energía eléctrica del local falle y
nos quedemos a media luz (pero eso si, muy romántico...).

El
curso finalmente terminó a la hora prevista y con las materias
planeadas para el día cubiertas. Ya después del curso (a las 21:00
pasadas) lo único restante era pagar las deudas de honor, gracias a las
cuales me hice de mi fabulosa Panasonic Lumix DMC-LZ2.

En casa,
ya cerca de las 22:00, pude por fin disfrutar de mi familia. Un bonito
recibimiento de André, así como alimentar al pequeño, con una rica cena
preparada por mi preciosa marida.

Luego vino lo difícil. André
tiene una extraña forma de comportarse cuando tiene sueño. Parece que
todos sus sistemas se ponen en alerta máxima de tal modo que es cuando
en todo el día, mas ganas de jugar tiene, aunque de un momento a otro
cae rendido en los brazos de morfeo. Esta noche fué algo similar. Sus
baterías parecían totamente cargadas. Parecía que la cuna no aguantaría
mas otro brinco.

Para intentar calmarlo, le puse la película de El Rey León 1 1/2,
la cual el 90% de las veces tiene un cierto efecto sedante en André,
que termina durmiéndolo. Esta noche no fué asi. Antes cayó su temerario
padre, que el. Dado que la estrategia no funcionó, decidí hacerle
dormir a la fuerza. Ya estaba YO demasiado cansado y con sueño
como para seguir despierto solamente por su capricho. Entonces,
solamente lo acosté de muy mala gana en su cuna, no sin advertirle que
se debería dormir, como ya lo había hecho su madre y su hermanito, y
como YO quería hacerlo. El infante quedó callado.

Victorioso
me fuí a nuestra recámara a -por fin- descansar. No tardé mucho, ya que
a los pocos segundos el condenado chamaco comenzó a clamar por mi
presencia. ¿¿En qué pensaba este niño?? ¿Que ahí estaría yo toda la
vida para soportar sus chiplerías? ¿Que no se daba cuenta de lo cansado
que YO me sentía?

Fuí de nuevo, mas malhumorado, a
calmarle su teatro al desconsiderado casi adolescente (cabe aclarar que
está suficiente grandecito, con sus casi dos años). De muy mala manera,
le advertí que tendría que dormirse, ya que no le quedaba de otra.
Cuando pensé que ya me había hecho caso, me advirtió que había hecho de
sus necesidades fisiológicas (vaya: que había hecho pipí). Mas fué mi
enojo, ya que -según yo- seguramente solo lo estaría haciendo para
tenerme mas tiempo despierto con el. ¿Qué podía hacer para hacerle
entender que YO YA necesitaba dormir? Me encontraba en una
situación muy desesperante. Le cambié su pañal, y de nuevo le advertí
que ya se tendría que dormir, al punto máximo de desesperación.

Y ese fué el momento.

Sin
sacar una palabra de su boca, y con únicamente el vocabulario de sus
ojos que -con mucha compasión por mi miserabilidad- se clavaron en los
míos, lo comprendí todo.

Me incliné sobre su cuna, dándole un par
de besos y caricias en su frente. Le deseé buenas noches con todo
cariño, y eso bastó para que, cerrando sus ojos, cayera en el mas
profundo de los sueños. Una gran carga de culpabilidad cayó sobre mi.

Ahora, después de casi una hora en que André decidió darme una
de las mayores lecciones que he tenido que aprender, sigo sin dormir
(evidentemente). Tenía que escribir esto.

Aqui un fragmento de la magnífica rola "Seremos escuchados", de Mexicanto:

"Con un poco de suerte
probablemente vuelva
tranquila la mañana
y con ella la esperanza
de que retome vuelo
la paz que agonizando
pide esquina,
y se inclina
al oído de un pequeño
suplicando que le dé algunos consejos
a los viejos para ver si ocupan la sabiduría"

Saludos a mis dos lectores; ojalá y en alguna ocasión esto les sirva. 

#1 Re: Una noche muy particular

IoFran, <E-Mail> / 22 May, 1:28pm  
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Parte de las lecciones gratis de la vida, que no tienen precio y que deja un sabor de boca que perdura toda la vida.

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